Modo conciencia: ON
(Puede que leáis palabras malsonantes que normalmente no utilizo como: caca, culo, o incluso… mocos… os pido disculpas si os ofende el vocabulario u/o la ortografía ya de paso)
Si amiguetes, mi vida da un nuevo y repentino giro. Una vez más. Sí, y una vez más estoy yendo a currar a Barcelona en tren. Puaj, pero puaj así a lo bestia, como cuando carraspeas para escupir todo lo gordo. Con lo a gusto que yo estaba en casa. Con mi pedazo de Imac que lo flipas en colores, con mis zapatillas pestosas, con mi bata de abuelo, y con mi querida madre mimándome demasiado (Esto es tema para otros posts).
Me importa un carajo.
Tu calla, que no estoy hablando contigo desgraciao. El caso es que esta situación, cual ronda de cubatas, tiene efectos secundarios, o mejor dicho, efectos colaterales.
Uno de estos efectos es que tengo menos tiempo para mis neuras diseñísticas, ilustraciones, dibuchorreces, y otras cosas. El caso es que éste, mí weblog, se nutre de estos temas y producciones propias con las que tanto disfruto, y que por ahora se han quedado congeladas.
Pero esto es un weblog de diseño, de ilustración, y de temas molones y esas cosas, ¿qué leches estás diciendo? ¡¿qué lo dejas?!
Tú estás tonto, en serio. Ni por asomo. Primero esto no es un weblog de diseño y bla bla bla, es un weblog personal. Per-so-nal. Esto quiere decir que a pesar del respeto y agradecimiento que siento hacia los lectores (a pesar, valga la redundancia, de la publicidad… ejem…), escribo cuando, cómo y sobre lo que me sale de los pelos del sobaco. Y por lo tanto, llegamos al efecto colateral número dos. Como no puedo dar rienda suelta a mi faceta diseñística y creativa, daré rienda suelta a mi verborrea chanante.
¡Oh no! ¿Pero por qué? ¡¿Qué han hecho ellos para merecer tal suplicio y tostón a la vez?!
Pues llegamos al efecto colateral número tres. Perder tres horas de mí vida en tren, y una hora más comiendo solo… (sonido triste de violín) ha desencadenado, de nuevo, que pierda el tiempo pensando en las más absolutas chorreces y conspiranoias posibles.
Y claro, todas esas ideas y tontadas no se pueden quedar ahí, en la nada cerebral, vagando entre las neuronas pochas de mí cerebro. El weblog hasta ahora lo he utilizado de válvula de escape…
¡Si hombre! ¡Tu eres un egocéntrico asqueroso como todo bloguer que se precie!
Pues no. Si lo utilizara como egómetro, querido amigo, necesitaría escribir cada semana, necesitaría sentir el feedback continuo en lo comentarios, necesitaría trackbacks, pingbacks, y mirar las estadísticas cada dos horas. Pero no. Simplemente tengo que soltarlo, o mi cerebro se atrofia… todavía más.
Perdona me he perdido… ¿puedes empezar otra vez?
Qué cruz… Durante un tiempo escribiré más y diseñaré y dibujaré menos. Solo eso.
Pues podías haber empezado por ahí que menudo rollaco has soltado. Hombre no se, algún dibujillo podrías hacer ¿no? Algo para acompañar tanta letra, que amenice un poco y que no haga que el weblog de un giro tan drástico. Como en los libros para niños pequeños y letra gorda que sueles leer ¿sabes?…
El blog no va dar ningún giro drástico puñetas, pero vale, que sí, que pillo el concepto…

Ale, un saludo, amiguetes.
¡Que os zurzan!
Modo conciencia: OFF